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Empresarios y expertos auguran un 2012 sin recuperación

Expertos y relevantes empresarios, consultados por ABC, no ven en 2012 la luz al final del túnel para la crisis que sacude a Córdoba. La mayoría de ellos coincide en que la economía provincial no mejorará el próximo ejercicio e, incluso, avisan de situaciones que podrían suponer un enorme perjuicio: sería negativa una subida de tipos o que el fantasma de la recaída europea se materialice y acabe dañando las exportaciones, uno de los pocos puntos fuertes de la actividad en Córdoba.

Según el decano del Colegio de Economistas, José María Casado Raigón, «hay que mirar adelante porque esto va a durar un tiempo». En este sentido, considera que «por el momento lo único que se llevan a cabo son parcheos que de poco sirven».

Desde su punto de vista, lo que necesita Córdoba para salir de la crítica situación en la que se encuentra son «iniciativas, buscar nuevas prioridades. Hay que tener una visión a largo plazo». Por eso, para el nuevo curso económico, «interesa mucha sinceridad y cultura del esfuerzo, que habíamos abandonado. El acomodo egoísta y la economía subsidiada se han acabado».

Para Casado Raigón, «no ha habido ni hay brotes verdes», pero, en cualquier caso, «los sectores agroalimentario y el de servicios de calidad, con el turismo, nos permitirán sentar unas bases». En el ámbito industrial, por contra, «es menos posible una mejoría, porque nuestra importancia ha quedado reducida a la nada».

El profesor de Economía de la UCO Fernando Lara tampoco se muestra optimista: «La recuperación va a tardar. La demografía empresarial ha tenido una evolución muy negativa. Han desaparecido muchas pequeñas y medianas empresas y otras grandes también cierran y despiden trabajadores (Locsa, Urende…)».

Por ello, «parece que costará mucho salir de la situación actual, vamos a pagar durante tiempo las consecuencias de un modelo económico-productivo basado en la construcción y la especulación inmobiliaria, con ausencia de infraestructuras necesarias, con peso excesivo en términos de empleo del sector público y con un sistema financiero débil».

Con idéntica franqueza, hace su análisis el director de ETEA, Gabriel Pérez Alcalá. A su juicio, el próximo año será «muy complejo». «Lo que prevemos es un ejercicio de la atonía, plano muy parecido al de ahora», apunta. Y, luego, disecciona la provincia por áreas: «La zona norte vivirá dificultades del año prefinal de los ajustes agrarios; la sur tendrá probablemente la misma tónica de estancamiento que la economía; y la capital y Valle del Guadalquivir mantendrán su tónica general de bajo crecimiento y estancamiento».

Alertó de un factor peligroso: «Si a todo esto le sumas que el tipo de interés para créditos puede subir, porque se producirá alza de tipos de interés, es difícil que se empiece a reanimar la inversión y el consumo privado».

También desde ETEA, Francisco Bocero, su director de Comunicación y periodista económico, puso el foco sobre la posibilidad de que flaquee uno de los pocos puntos fuertes de la economía provincial: las exportaciones. Y es que, explicó, «el entorno económico, que en nuestro caso más directo es el europeo, ha sufrido una recaída significativa para lo que queda de año y 2012». Eso, a su juicio, puede afectar a las ventas al exterior de la provincia, que, recordó, se dirigen en sus tres cuartas partes a la UE.

El efecto de las elecciones

Además, indicó que el futuro de la economía provincial, como la nacional, está «condicionado por la incertidumbre política y la inseguridad jurídica que ésta acarrea en tanto se deroguen y pongan en marcha los programas de los Gobiernos central y autonómico tras las dos elecciones de noviembre y marzo».

Por su parte, Anabel Carrillo, presidenta del Consejo Social de la UCO, reconoce que la coyuntura económica es de mucha debilidad y cree que para 2012 «las perspectivas de crecimiento son muy bajas». «Tendremos que movilizar todos los recursos que tengamos para ver cuáles son nuestros puntos fuertes», ahondó.

Los empresarios tampoco son optimistas. María Dolores Jiménez, consejera delegada del Grupo Jicar —diversificado y con la obra civil como pilar— y expresidenta de la Cámara, dijo que «las previsiones son malas para las empresas». «Los recursos propios son escasos; el crédito casi no existe; las Administraciones tienen muchas dificultades para pagar y el consumo está muy parado por el miedo al futuro», expuso como motivos. Respecto a la crisis, consideró que en 2012 «no creo que empeore mucho más, ni creo que mejore a corto plazo». A su juicio, los sectores que pueden ayudar a Córdoba a «aguantar» la situación son «todo lo que tenga que ver con productos que exportemos, innovadores y con valor añadido, la agroalimentación, por ejemplo. Y ofrecer servicios de calidad y que nos diferencien: turismo, cultura y educación».

Idéntica contundencia y realismo desprenden las palabras del presidente de Asfaco (aglutina a los grandes fabricantes de Córdoba), Miguel Ángel Tamarit. «No aventuro una mejora en la economía a corto plazo», dice en su análisis de lo que será 2012. Por ello, avanzó que «debemos volcarnos en contener el descenso de actividad económica, para evitar más cierre de empresas y ascenso del paro». La reactivación vendrá cuando «partamos de una situación más estable, fluya el crédito y se recupere la confianza en los mercados, y en las relaciones laborales».

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