Single post

CÓMO RESISTRIR PARA SOBREVIVIR

Solo un valiente empresario, repleto de sentido común, amparado por la lógica del mercado, de nervios de acero, puede conservar y entender el sentido de la realidad de la crisis que se está viviendo y así intentar salir de la amargara aventura que está sufriendo. De no ser de esta guisa, los acontecimientos vividos en la empresa le hubieran llevado a cerrarla para poder retroceder al refugio, relativamente seguro, de su casa familiar.

Solo el empresario que no sienta angustia y confusión, que el miedo no se le enrosque en el corazón hasta dejarlo paralizado, será capaz de afrontar esta crisis de mercado, porque la experiencia vivida en 2008 es la más aniquiladora desde 1929. Al empresario, que se le quede el corazón vacío de todo sentimiento como si se le hubiese secado, no le será factible sobrevivir a esta crisis. Correr de un lado para otro, tropezando, rasgándose el velo de los recuerdos y emociones gratificantes del pasado, no servirá para luchar en esta galerna económica. Al empresario miedoso se les llenarán de terror su corazón y su alma y se transformará en un ser irremediablemente perdido hasta alcanzar su soledad final.

Solo el empresario, que gradualmente analice las dificultades concretas de su negocio en cada momento, recuperará el equilibrio de sus nervios y alcanzará el dominio de su ser. Malo será que se sienta miserablemente perseguido por figuras agazapadas (Administraciones Públicas y Sindicatos) que le atacan sincrónicamente. Solo dominando estos terrores se podrá poner en acción un plan para resistir. Se precisa el rigor de la vigilancia de la empresa para que el espíritu de supervivencia no desfallezca; pero también se precisa esa guía inconsciente de la razón, que es el instinto, para anticiparse a ciertas situaciones y huir de otras; como si fuera un hombre primitivo, guiado por cierto sentido de la orientación.

El empresario en esta crisis debe evitar que le rodee una muralla de silencio; debe hablar con familia y trabajadores para alejar el pánico que nace de luchar en terreno hostil; de no ser así su figura será terriblemente lastimosa y el miedo se cernirá sobre familia y empresa. El aislamiento  le conducirá a un aturdimiento diabólico y de ahí a su propia perdición. El mercado no es una prisión sino el manantial donde puede recoger fuerzas la empresa. No puede detenerse en los morosos, como demonios enigmáticos, ni en la falta de audiencia de los bancarios, como símbolos del terror. Debe obviarlos y encontrar nuevas formas de resistencia, pues no son obstáculos extraños a la razón. Nada en esta crisis es inexplicable ni increíble por inesperado; nada forma parte de un enigma; por eso hay que afrontar la situación con vigor y resistencia. De todos modos al empresario le va a ser muy difícil superar ese sentimiento de impresionante soledad en la que se encuentra. Debe alejar sentimientos de alarma y de dolor, porque esos sentimientos golpearán de tal modo su sien que les imposibilitarán pensar y razonar; esos sentimientos de alarma dan entrada al cansancio y son prefacio de una inmensa soledad. Y en esa soledad, derrotado, penetrará un silencio de muerte. Un empresario perdido y errabundo camina, sin darse cuenta, hacia su propia muerte. Si se deja invadir por el espíritu despiadado de la desolación le será imposible hacer frente al mercado tan competitivo.

La realidad es la de un mercado mundial abierto con operadores de diferentes gamas y cambios tecnológicos profundos. Aquello de pensar “globalmente” para actuar “localmente” exige una gran flexibilidad para triunfar y en España existen todavía demasía en rigideces para la aplicación de aquel principio. Soslayar tales rigideces es misión del empresario pertinaz, astuto y valiente. Si, además, recibe el apoyo de su familia se alejará de aquella soledad que le conducirá a la muerte de su empresa. La crisis será muy dura; duradera, al menos, hasta 2016. Constancia, perseverancia y flexibilidad son recursos necesarios para que el miedo no invada el raciocinio del empresario. No son recursos abundantes en estos momentos.

 

 

José Javier Rodríguez Alcaide

Catedrático Emérito

Universidad de Córdoba

LEAVE A COMMENT

theme by teslathemes

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies